La pornostar Erin Daye a ganado el record mundial al acostarse con 1001 hombres

Al final lo logró!

En un tiempo de 15 horas, la pornostar animada por amigas y también de su marido se ha acostado en el club Princeton de la ciudad americana Columbus.
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Después de las 15 horas de trabajo con solo 10 minutos de pausa cada hora Erin Daye se ha ido a dormir tal como nos comenta la dueña del club donde ha pasado el más grande evento sexual de los últimos tiempos.
Estaban inscritos 1001 hombres, pero fuera esperaban bastantes más pensando no escapar de esta fiesta.
Para acostarse con Erin Daye, los hombres debían que tener dos papeles de identidad (permiso conducir, dni, pasaporte).
Después de los análisis médicos, los hombres recibían una pulsera con que podían acceder en “cola” a la fiesta.
Después de la maratón erótica se ha hecho una grande fiesta con espuma y cava donde han participado bastantes miles de personas que pagaron cada una 59 euros, para conocer la actriz porno Erin Daye.

Un Comentario

  1. En31 May 2007 a 16:57 Relatos de Sexo muy Calientes » Blog Archive » Premio a la amistad en RELATOS DE SEXO MUY CALIENTES Dijo:

    […] algo nerviosa, por nuestras edades era claro que podía ser mi madre, pero nuestro deseo nos había llevado a vencer el obstáculo de la edad. Importaban más nuestros sentimientos de ser mujeres, una en brazos de la otra. A la hora convenida acudimos ambas a la cita, cuando nos vimos no salían palabras de nuestra boca, estábamos un poco cortadas… ella era un poco más alta que yo, y con más cuerpo… había algo en ella que me atrajo desde el primer momento… era su culo, respingon había algo que atraía… Nos sentamos en un cafetería y tras los comentarios triviales decidimos hablar con sinceridad… y ya que habíamos hecho el viaje íbamos a tratar de pasarlo bien… Tomamos una habitación en un hotel cercano, eran como la una de la tarde… cuando llegamos a la habitación nos quedamos mirando la una a la otra casi sin tocarnos… alguien tenia que romper el hielo y fui yo, me acerque y le bese suavemente en los labios, ella todavía estaba inmóvil, mis manos estaban en su cintura seguí con otro beso esta vez más apasionado y ella me lo devolvió. Notaba que era presa de una excitación, sus pezones se marcaban claramente debajo de la camiseta, entonces ya nuestras lenguas jugaron sin descaro, y nuestros corazones latían acelerados, ambas teníamos experiencia, pero nos comportábamos como novatas me separe un momento y me fui quitando mi suéter y toda la ropa hasta quedarme totalmente desnuda. Sus manos se posaron en mi cintura y fueron subiendo… hasta llegar a mis pechos… mis pezones iban a estallar… los beso, y los mordió, mi coño estaba empapado… […]

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