Realmente que no pensaba tener una vida llena de este tipo de experiencias, más aún porque cuando yo tenía 18 años siempre me decía que nunca iba a tener una enamorada y mucho menos acostarme con una chica, pero cuando conocí a una chica de Internet, eso cambió radicalmente en mi. A partir de ese momento, mi suerte con las chicas cambió y como ustedes ya saben me pasó una serie de historias que viví desde el año 2000 hasta este año 2005.
En esta oportunidad les contaré lo que me tocó vivir con una vecina que vive a 2 casas más arriba que la mía. Aurelia era una chica que había llegado desde Tumbes (para los que no conocen, Tumbes es una provincia de Perú) aquí a Lima porque tenía una tía que se había mudado a nuestro barrio. Aurelia por ese entonces tenía 13 años y yo pues 12, éramos unos niños para ese entonces, pero lo que nos motivaba a verla era su hermana Rosa que tenía ya 15 años y era bonita y era la mas pedida por nosotros los amigos del barrio pero como éramos recién niños nadie se atrevía a más aunque luego me enteré que mi amigo Alex se había besado con ella.
Aurelia a sus 13 años era una niña bien delgada y no tenía figura aún y nadie de nosotros le hablaba pues ella era muy seria, muy tímida también, pero Rosa era todo lo contrario. Durante 12 años que pasaron Aurelia había ido y venido a Lima un par de veces. La segunda vez que vino ella ya tenía 19 años y se le veía igual que cuando tenía 13 así que para mí ella una chica más del barrio, pero yo ya contaba con 18 y estaba con toda esa curiosidad, llegué a ser su amigo y luego un enamorado secreto, pero como para nosotros era la primera vez pues solo conversábamos y solo nos tocábamos la mano o el hombro, pero nunca nos dimos beso alguno.
Llegó la fecha que ella tuvo que irse a Tumbes nuevamente y nos despedimos tristes más aún porque habíamos tenido esa experiencia primeriza que a pesar de ser así fue muy bonita.
Habían pasado 6 años y una vecina mía que vivía en la casa de Aurelia me dice... Ella: Jaime, Jaime, Aurelia viene en 2 meses Yo: ah si, vaya que bueno. Para mí había pasado como una noticia más en mi vida pues durante 8 años nunca había ella despertado en mi curiosidad alguna a pesar de que habíamos sido enamorados secretos sin habernos besado.
Para ese entonces yo ya tenía cumplidos los 23 años y ya había vivido algunas experiencias con otras chicas.
Llegó aquel octubre del 2003 y veo a Aurelia de lo lejos. Estaba con un buzo y un polo y a la vista resaltaba sus pechos que para entonces ya eran grandes.
Aurelia: hola Jaime, a los años, no has cambiado nada. Yo: tú si Aurelia, te ves más grande y diferente.
Me daba cuenta, se le veía espectacular, no tenía una cintura delgada, pero con ese jeans y ese trasero pues despertaba en mi deseos que antes ni los pensaba cuando estaba con ella, y mis amigos la miraban y la molestaban.
Debido a mi trabajo no tenía mucho tiempo para salir a la calle ni mucho menos conversar con mis amigos, solo atinaba a salir a la puerta a ver la calle un rato y a veces me topaba con Aurelia y para mi suerte la veía en jeans o en short, pero cuando la vi en lycra casi me desmayo de ver ese trasero envuelto de esa tela de lycra.
Lamentaba no tener tiempo al menos para sacarle una cita, pero cuando tenía un tiempillo la buscaba y conversábamos, pero cuando no podía y salía con otros amigos de mi barrio que le conversaban y me ponía celoso pues sabía que ellos tenían como decimos los limeños una labia buena, o sea convencían con la palabra, llegué a pensar que uno de ellos ya se la había tirado (follado), pero lo que si me enteré es que estaba con un chico que vivía al frente de mi casa, pero como yo tenía una pareja no me importó tanto.
Para el año nuevo del 2004 y como es costumbre aquí en Lima, los vecinos salimos a darnos el abrazo de año nuevo, yo saludé a todos y decidí meterme a mi casa a dormir, pero cuando volteo a mi izquierda veo a Aurelia. Wow, que rica que está, que deliciosa con su pantalón rosado que le formaba toda su figura y que a lo lejos se le veía bien, redondo, delicioso... No lo pensé dos veces y me acerqué con la excusa de saludarla, saludé a su tía y luego a ella, luego a los demás que vivían en su casa.
En mi mente estaba la idea de que no iba a pasar un día igual a la navidad (horrible navidad) tenía la idea de sacarla y hacer algo con tal de conseguir tocar al menos ese trasero. Yo: Aurelia, van hacer algo aquí o no se van a salir por el año nuevo. Aurelia: no, quizás ya me vaya a dormir. Yo: sabes yo iba a ir a la fiesta de un tío, pero que te parece si salimos a una fiesta tú y yo. Aurelia: ah ya claro. Yo: Ok Aurelia, me cambio ¿nos vamos ya? Aurelia: ya. Ni corto ni perezoso me duché y me puse la mejor ropa y me eché el mejor perfume que tenía para impresionarla. Terminado esto me fui a buscarla, toqué su puerta y salió deliciosa, simplemente deliciosa.
Yo: nos vamos nena. Aurelia: jajajaja, ya Jaime vamos. Tomamos un taxi directo a una discoteca y en el camino me contó que en verdad había estado con el chico de frente a mi casa, pero que no pasó nada más, que solo habían durado una semana. Yo: ¿Una semana? ¿y por qué Aurelia? Aurelia: es que él me pidió tener relaciones y yo no iba a aceptar eso. Si yo tenía alguna pizca de esperanza de tener sexo con ella con eso que me dijo pues simplemente di por perdido alguna chance de tenerla.
Luego me confesó que otros chicos la buscaban, pero solo conversaban, no salían. Uno de esos amigos míos le había dicho a ella que yo era de lo peor y que no le convenía a ninguna chica. No lo podía creer, uno de mis amigos hablaba mal de mí con tal de estar con ella. Yo: ¿y tú le crees Aurelia? Aurelia: no, yo se como eres y yo no creo que seas así. Llegamos a la disco y nos fuimos directo al segundo piso, nos sentamos en una mesa para 2 y nos pusimos a tomar solo gaseosas ya que ella no tomaba cerveza.
Entre baile y gaseosa pegaba mis labios a sus mejillas y tocaba su cintura, Aurelia no me decía nada y yo seguía con lo mío. En la mesa la abracé y le dije: ¿por qué estuviste con ese chico Aurelia? Ella: no se, no me gustaba, además lo dejé porque me pidió sexo y yo no quería. Yo: ¿hay algo de malo en pedir sexo a una chica que uno quiere? Ella: no, pero él no me gustaba. Yo: ya entiendo. Ella: además no le acepté eso porque tú aún me gustas. La miré. Mi experiencia me ha enseñado muchas cosas y usé mis mejores armas para convencerla ya que al comienzo como que se arrepentía y no quería hacer algo.
Después de haber estado conversando media hora le dije: Aurelia, que te parece si nos desvestimos y nos metemos a la cama y vemos que pasa no, si hacemos algo, perfecto, y si no pues dormimos y nos vamos a la casa. Ya eran las 3 de la mañana. Ambos nos desvestimos y nos quedamos solo en ropa interior. A Aurelia le besaba el cuello y la espalda ya que era lo único que mis ojos veían. Ella estaba echada de costado.
Con mi mando izquierda tocaba mi pene y la mojaba con mi saliva para que no pierda humedad, luego sin que ella me diga nada bajé su calzón hasta la mitad de su trasero. Yo: Aurelia voy a poner esto acá ya, y tú me dices si sigo o no. Puse la punta de mi pene en la raya de sus nalgas y fui metiendo poco a poco tratando de encontrar su vagina, poco a poco fui metiendo más y me daba cuenta que mi pene se estaba metiendo, pero no sabía donde y cuando me di cuenta tenía más de la mitad de mi pene dentro del trasero de Aurelia y ella no me decía nada y como ya tenía casi todo mi pene adentro lo único que hice fue con una mano agarrar una nalga y separarla de la otra y meter más mi pene. Estaba gozando de ese momento, luego le dije: Aurelia voltéate que te lo voy a poner mejor en tu vagina, vas a ver que te va a gustar.
Aurelia se volteó, le saqué el calzón y le puse la entrada de mi pene en su vagina. Si que era la primera vez que Aurelia vivía algo así pues tuve mucha dificultad de meter mi pene. Aurelia: ahhhhhhh. Ayyyyy ahhhhhhh. Ahhhhhhhhhhhh. Mi pene tenía muchos problemas de entrar. Solo había conseguido meter la mitad.
Me salí de ella, me eché y en segundo intento seguí empujando, pero esta vez más duro. Aurelia: ahhhhhhhhh, ah, ah, ahhhhhhh, ahhhhhhhhh. Seguía teniendo problemas. Su himen no me dejaba entrar más, seguí intentando y de un golpe pude meter más de la mitad de mi pene y empecé a meter y a sacar de una manera muy despacio. Yo: tienes una vagina bien apretadita amor. Ella: ah, ah, ah, ahhhhh, ah. Aurelia no estaba gozando de ese momento, pero yo si pues me estaba tirando a la mujer que todo el barrio deseaba tener, la mujer que todo el barrio miraba con ojos de lujuria.
No quería perder la oportunidad de ver su trasero así que le dije que se echara boca abajo que le iba a dar unos masajes para que no amanezca adolorida lo cual ella lo creyó y se volteó. Ante mis ojos tenía lo que siempre había observado solo con jeans o lycra, ante mis ojos tenía ese par de nalgas que todos deseaban tocar, sin dudas era un trasero bien formado y redondo.
Ese día no pasaron las cosas como me hubiesen gustado que pasen así que 15 días después de que pasó todo eso, en año nuevo, la busqué y le dije para salir y luego que me gustaría vivir otra vez eso que hicimos en año nuevo lo cual al comienzo ella no aceptó en un primer momento, pero luego aceptó porque como ya saben, si que se convencer.
Llegamos al hostal y las cosas pasaron igual como esa primera vez, pero con más confianza la desvestí y le puse mi pene en su vagina, ya entraba más fácil. Bombeaba con más suavidad y tranquilidad aquella vagina y mientras estaba así me acordé el trasero que le vi esa vez, así que le dije: Aurelia voltéate y ella ni corta ni perezosa se voltea y otra vez tenía ante mí ese trasero delicioso que todos miraban.
Agarré mi pene, lo mojé con saliva y lo puse a la altura de su vagina y lo pude meter todo de un golpe y desde arriba comencé a moverme a un ritmo muy desenfrenado. Yo: ahhhhhhh ricura, que rico trasero que tienes. Ya no la veo desde hace dos semanas.
Bueno es un relato más que les he contado y claro que tengo más como la vez que me tiré a la inquilina de un amigo y una historia que llamará mucho la atención a todos, de eso si estoy seguro.
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